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martes, 13 de agosto de 2013

¿Por qué las universidades tradicionales son mejores que las privadas en Chile?


Por Hector Vera 
Director del Magister en Ciencias de la Comunicación de la Escuela de Periodismo de la Universidad de Santiago. 
Publicado en: www.eldinamo.cl

El aspecto cívico o ciudadano está claramente mutilado o prohibido en las universidades privadas y esto tiene serias consecuencias en el perfil del egresado. ¿Qué clase de líderes se está formando en condiciones donde en la práctica diaria se niega el valor del debate y del trabajo comunitario?
Es altamente contradictorio que estudiantes de universidades privadas pidan, que se estaticen sus instituciones, como lo han hecho reiteradamente los estudiantes de la Universidad del Mar. ¿Están equivocados?


¿Cómo saber cuál es la mejor opción? ¿Estudiar en una privada o en una tradicional del Consejo de Rectores?  Claramente hay dos sistemas universitarios que se disputan la confianza de los jóvenes. Si comparamos a las universidades por sus discursos, sobre lo que dicen sobre misión, visión, perfiles de egreso… no encontraremos diferencias entre el sistema de universidades del Consejo de Rectores, que reúne a las estatales (16) y a las tradicionales privadas (6), con el sistema de universidades privadas que son cerca  de 40.  Recientemente se han incorporado  ocho nuevas universidades privadas al sistema de ingreso nacional (PSU), pero siguen teniendo la misma organización que caracteriza su sistema de pertenencia.

Por cierto que para saber cuales son las ventajas y desventajas comparadas de los dos grandes sistemas universitarios chilenos, se necesita algo más que escuchar los discursos publicitarios y formales de cada institución.

Entre las familias  y la oferta universitaria está  instalada una  guerra medial publicitaria, que difunde abundante información “arreglada” por el marketing, muchas veces inexacta y claramente distorsionada. Hay ranking hechos por los propios medios que promocionan a las universidades que les pagan publicidad.. En estos casos, que son los más frecuentes, no podría haber credibilidad alguna.

Para comparar adecuadamente las universidades según su calidad, es preciso comprender cómo se organizan, cuáles son sus enfoques, recursos y competencias  para formar profesionales, investigar y relacionarse con su entorno.

Propongo hacer un cuadro que compare las principales características que tienen las universidades estatales(16)  en Chile y las privadas del Consejo de Rectores tradicionales(6) con las universidades privadas ( son mas de 40 ) , sobre la base de nueve variables. Sabemos que un sistema u organización se diferencia de otro no solo por la naturaleza de las partes que lo integran, sino que por las  relaciones o combinaciones que permite cada sistema. A mayor combinación de las partes es mayor  su complejidad y sus cualidades, aunque no necesariamente  aumente, en igual proporción, su capacidad de respuestas y  de adaptación al medio ambiente.

CUADRO DESCRIPTIVO COMPARATIVO:

PROPIEDAD:
  • 16 son propiedad del Estado de Chile y 6 son corporaciones privadas sin fines de lucro. Reinvierten todos sus ingresos, sin distraerlos en empresas asociadas. Las estatales tienen restricciones para la inversión, la compra y venta de bienes y servicios.
  • Entidades privadas con diversas formas de repartición de beneficios, aunque están declaradas como organizaciones “sin fines de lucro”. No tienen restricciones para la inversión, compra y venta, solo las propias del mercado.
ACCESO:
  • Regulado nacionalmente por el sistema del Consejo de Rectores. Obligatorio la PSU (Prueba de Selección Universitaria) y un puntaje mínimo de 550 puntos para ingresar. La USACH, exige un mínimo de 600 puntos.
  • Sin regulación nacional. Un grupo de 8 universidades privadas se incorporó al sistema del Consejo de Rectores. La mayoría de las universidades privadas , tienen sus propias reglas, y el conjunto del sistema permite el ingreso con cualquier puntaje e incluso sin PSU.

FORMACIÓN Y EGRESO DE LOS ESTUDIANTES:
  • Los procesos son regulados por instancias unipersonales y colegiadas, bajo el marco del estatuto administrativo y vigilancia de la Contraloría Interna. Sometida a Acreditación externa de la institución y de las carreras.
  •  Proceso regulado por la autoridad privada. Sometida a la Acreditación externa de la institución y de las carreras.
CONTRATACIÓN DE PROFESIONALES Y FUNCIONES ACADÉMICA:
  • Los profesores del Cuerpo Académico Regular de cada una de las unidades (departamentos, escuelas, centros, institutos, facultades) son contratados por concursos nacionales y públicos y sometidos a la Contraloría General de la República y al estatuto administrativo. Los académicos realizan actividades de investigación y de docencia y los profesores horas se dedican solo a la docencia. Ofrecen una variada gama de carreras de post grado de larga tradición.
  • Los profesores y directivos son contratados por disposición de las autoridades de la universidades privadas. Los directivos académicos se dedican preferentemente a la gestión. Los profesores horas realizan casi exclusivamente tareas docentes, aunque algunas universidades postulan a concursos nacionales de investigación. Varias ofrecen, en menor intensidad, carreras de post grado.
ORGANIZACIÓN Y DEMOCRACIA INTERNA:
  • Las autoridades académicas son elegidas por sus pares (rector, decanos, directores). Los estudiantes eligen en votaciones amplias a sus dirigentes y generan sus propios estatutos orgánicos. Los funcionarios administrativos y académicos tienen sus propias organizaciones gremiales. Son organizaciones con una larga trayectoria e identificación con su país, ciudad o región.
  • Las autoridades académicas son designadas por los dueños. Escasas universidades tienen elecciones democráticas de estudiantes. Generalmente no tienen organizaciones gremiales de administrativos ni de académicos. Son organizaciones recientemente creadas con sellos relacionados con la segmentación de sus clientes y del mercado o de factura ideológica.
INTANGIBLES ASOCIADOS A LA ORGANIZACIÓN:
  • Se generan “comunidad universitaria” en los consejos de unidades, facultades y niveles superiores con representación de los tres estamentos. Hay debate sobre lo que se debe hacer en materia de orientación y de presupuestos. La estructura es más bien horizontal, con diversidad epistemológica, ideológica y se generan condiciones de diálogo efectivo interno.
  • Se establecen funciones propias del contrato laboral de las empresas privadas con roles y funciones bien específicas, escasa discusión interna, trabajo relativamente aislado de profesores y de estudiantes. La estructura es vertical y las decisiones están claramente establecidas.
GESTIÓN:
  • Burocrática y relativamente lenta en la toma de decisiones. Dificultad para competir en el mercado, incluyendo la necesaria veracidad en la entrega de información (control por ley). Alta transparencia en el ingreso y egreso de los recursos como en el ingreso de estudiantes. Se somenten a la ley de transparencia del sector público.
  • Relativamente ágil por la separación de responsabilidades y la verticalidad en las decisiones. Facilidad para competir en el mercado. Mucha utilización del marketing para promover imagen y servicios. Transparencia variable por la confidencialidad de los datos en empresas privadas.
HISTORIA:
  • Las universidades estatales originales son la Universidad de Chile y la Universidad Técnica del Estado, que , en la dictadura miliar pasó a llamarse Universidad de Santiago. En esa misma época las sedes regionales de esas universidades fueron separadas de sus organizaciones de origen Por ello en la actualidad hay 16 universidades del Estado en el país. Las 5 universidades privadas tradicionales son U de Concepción, U Católica, Universidad Católica de Valparaíso, Universidad Católica del Norte, Universidad Austral y Universidad Federico Santa María.
  • Las Universidades privadas “sin fines de lucro” fueron establecidas a finales de la dictadura de Augusto Pinochet ofreciendo servicios según los criterios de las empresas privadas, buscando ganarse el mercado de los jóvenes en edad de estudiar. En la actualidad hay cerca de 40 universidades de este tipo en el país y contiene un 50% de los estudiantes universitarios.
FINANCIAMIENTO:
  • Son financiadas por el pago de los aranceles de los estudiantes que ingresan. Los aportes directos del Estado, en el caso, de la Universidad de Santiago, es cercano al 18%. Reciben aportes indirectos del Estado por becas de sus estudiantes, concursos de investigación y de desarrollo. Hay altos costos por el pago de académicos de jornada completa y media jornada y exceso de funcionarios administrativos. Hay serias restricciones para generar el autofinanciamiento con servicios asociados.
  • Sus ingresos dependen del pago de aranceles de los estudiantes que ingresan. Igualmente reciben aportes indirectos del Estado por becas de sus estudiantes o concursos de investigación y desarrollo. Hay bajos costos por escasos académicos de jornada completa y media jornada, mientras tienen menos contrataciones de administrativos. Operan con plena libertad para hacer negocios asociados, incluyendo las inmobiliarias.
……………………………….


En el Ranking QS Top Universities 2013, LatinAmericaUniversity, ocho de las diez primeras universidades latinoamericanas son estatales con fuerte apoyo gubernamental a sus tareas de docencia e investigación. Los mejores lugares lo tienen las universidades de México, Brasil y Colombia.

La Universidad de Santiago de Chile, USACH,  se posicionó en el tercer lugar (de 30 listadas) a nivel nacional. Comparada con otras universidades del país, la USACH se ubica tras la Pontificia Universidad Católica, que ocupa el segundo lugar del ranking latinoamericano; y de la Universidad de Chile (quinto puesto), y dos lugares por sobre la Universidad de Concepción. La Universidad Católica de Valparaíso, en el puesto 36; la Universidad Austral de Chile, en el 39; la Universidad Técnica Federico Santa María, en el 40; y la Universidad Adolfo Ibáñez, la primera fuera del Consejo de Rectores, obtiene el puesto 45. La USACH se ubicó en el lugar 13 a nivel latinoamericano, a pesar que solo recibe directamente del Estado un poco más de 17 % de sus ingresos.

Es extraordinario que a pesar de toda la publicidad que promueven los medios de difusión a favor de las universidades privadas, de las trabas burocráticas, los buenos estudiantes prefieren las universidades del Consejo de Rectores a las privadas. Los estudiantes chilenos de mejores rendimientos se dan perfectamente cuenta cual es el tipo de universidad que garantiza procesos serios y cuáles no.

El sistema estatal universitario, enfrenta la contradicción, desde la dictadura militar (1973- 1989), de los cuatro gobiernos de la Concertación (1989-2010) y del gobierno de Sebastián Piñera, (2010-2014) de tener que resistir el proyecto de su gradual exterminio, planificado o permitido desde el Estado, en beneficio de la educación privada.

La dictadura militar mutiló a las dos grandes universidades estatales, Chile y Técnica del Estado,  despojándolas de sus sedes regionales, relegándolas a Santiago.  Al final del  gobierno de Pinochet, se deja instalada  la LOCE (Ley Orgánica Constitucional de Educación) que le da luz verde a la creación de las universidades privadas “sin fines de lucro” (1989). Los cuatro gobiernos de la Concertación proceden a poner en pie las nuevas universidades privadas  y a mantener, con bajos recursos, a las universidades estatales.

La contradicción de las universidades estatales es tener que sobrevivir con escasos recursos estatales. Para superar esta amenaza de muerte por inanición, relacionada con la  irresponsabilidad sistemática del Estado, recurrieron a cobrar a los estudiantes crecientes aranceles por sus servicios, generando insatisfacción y conflicto; concursar a fondos especiales de investigación que ya no se le asignan a las instituciones sino que a los investigadores, generar servicios docentes rentables en horario vespertino, armar servicios de asistencia técnica, generar instancias de autogestión, disminuir costos con profesores horas relegados a “colaboradores de la docencia” y disminuyendo sus cuerpos académicos regulares y la dotación de administrativos.

Por su parte, las universidades privadas deben enfrentar su existencia y desarrollo, bajo la contradicción de  ser empresas “sin fines de lucro”, pero invierten para obtener ganancias, lo que las ha llevado a  burlar la limitación establecida  por ley, no pagan impuestos y reciben subsidios de diversa naturaleza del Estado. Para ello idean diversas formulas como las empresas asociadas, “restitución de  la inversión”, traspasar a “terceros” los beneficios para aparecer con cero ganancias, invitar a  “lideres de figuración nacional” a formar parte de sus directivas, de sus cuerpos de autoridades o de sus plantas administrativas,  mucho marketing y publicidad para “naturalizar” sus prácticas financieras y posicionar su “calidad” , ganar espacios y reconocimiento  en los medios masivos de difusión. Otro recurso es obtener de las grandes empresas donaciones y apoyo para sus egresados o recurriendo a formulas que eviten el control de Impuestos Internos y de los organismos públicos que debieran regular el mercado educativo. También se incluyen becas completas (gratuidad) para estudiantes de altos puntajes de manera de mantener el negocio bajo el manto de cumplir una “responsabilidad social” y de ayuda a las políticas públicas del país.

Estos dos sistemas universitarios, desempeñan, teórica y  básicamente tres funciones: investigación, que es generar nuevos conocimientos, métodos y procedimientos, docencia que es la formación de profesionales y científicos, y vinculación con el medio.  En el sistema de universidades tradicionales del Consejo de Rectores, en diferentes grados según las condiciones, es esencial e  imprescindible cultivar las actividades de investigación. En el sistema de universidades privadas, tomado en su conjunto, la función de la investigación es secundaria o simplemente no existe. Igualmente les interesa poquísimo la formación de científicos o de académicos  porque estos tienen una rentabilidad más dudosa que la de entregar certificados que habilitan para el mercado laboral.

ALGUNAS COMPARACIONES ESENCIALES
De la comparación entre propiedades de las universidades estatales (16) y privadas tradicionales (6) con  las privadas (40) creadas desde la dictadura, las diferencias son particularmente importantes en los aspectos de la  contratación de académicos y la participación interna de sus comunidades.

Por ello la calidad que pueden ofrecer las universidades, de los dos sistemas que comparamos aquí, varía en relación a la conducta de ingreso. Los estudiantes de más altos puntajes, en su gran mayoría,  prefieren a las universidades estatales y a las privadas tradicionales, quedando el sistema de universidades privadas con una diversidad de  postulantes, dependiendo de los segmentos sociales que atienden, y al mismo tiempo,  absorbiendo aún a quienes no tienen rendida la PSU y acumulando mucha deserción y muchas deudas, sin que existan recompensas efectivas por la alta inversión al encontrar trabajos mal remunerados.

El sistema de universidades privadas se ha ido segmentando y especializando en el tipo de estudiantes que atienden. Por ejemplo, la Universidad de los Andes atiende un segmento de muy altos ingresos y de preferencia de confesión católica, mientras la Universidad Bolivariana atiende a segmentos de bajos ingresos  sin compromisos religiosos.

En consecuencia, los dos sistemas deben sortear, con sus recursos y condiciones, las dificultades propias  de la  llegada a sus instituciones de alumnos, en su inmensa mayoría, escasamente preparados para la vida universitaria, pero con un pago de aranceles, en los dos sistemas, extremadamente caros comparados con lo que pagan las familias en los países vecinos e incluso a nivel mundial. Lo que salva al sistema de universidades estatales es que logran atraer estudiantes de altos rendimientos y en el caso de la Universidad de Santiago, de altos puntajes y de condición económica predominantemente baja y media baja.

El contexto nacional en el que se desenvuelven estos dos sistemas, está dominado por la gran desigualdad  económico-social en que viven las familias chilenas y que impregna todo el proceso formativo en la enseñanza básica y media, por el elevado costo en todos los niveles de educación para las familias, y una enorme deficiencia y desigualdad en el sistema de enseñanza media y básica. Por ello hay disconformidad de los estudiantes tanto en el sistema de universidades estatales como en las privadas tradicionales e incluso en las privadas,

Esto explica porqué el llamado  a movilización y la protesta de la CONFECH , que agrupa los estudiantes de las  universidades estatales y las  privadas tradicionales, ( Universidad Católicas  de Santiago, de Valparaíso y del Norte, Universidad de Concepción, Universidad Austral y Federico Santa María,  hayan tenido el apoyo de varias universidades privadas no tradicionales  en el curso del año 2011 y de los estudiantes secundarios de todo el país.

Evidentemente que para los estudiantes  que buscan una formación seria, resulta una buena garantía  las universidades estatales porque  están claramente reguladas por leyes y estatutos ampliamente conocidos y largamente practicados,  no pueden falsear su naturaleza de  organizaciones sin fines de lucro y porque tienen controles  fiables de carácter externos (Estatuto Administrativo, Contraloría , Gobierno, Parlamento, Acreditaciones)  e internos ( instancias colectivas, contrataciones públicas y nacionales de académicos, sistema de selección  de ingreso nacional y transparente, participación efectiva de los estamentos…) .

Esto explica porque, hasta ahora, y a pesar de las desventajas administrativas y de gestión comparadas con las entidades privadas, las universidades estatales y las 6 privadas tradicionales, gozan de la credibilidad y de las preferencias de los estudiantes que poseen los más altos puntajes en la PSU. Esto les garantiza, a estas instituciones, hasta ahora, seguir con vida en los próximos años, aunque la disconformidad  y el  deterioro que genera un Estado que no respalda las universidades de su propiedad, mantiene en conflicto a estas entidades que quedan vulnerables a largos períodos de protestas,  paros, tomas y huelgas, que desalientan a muchas familias a entrar en el sistema de universidades estatales, aunque las privadas tradicionales y aún algunas de las universidades privadas, también viven o están expuestas  a estos tipos de procesos.

A pesar del innegable aporte del sistema de universidades estatales a los procesos científicos y de formación de profesionales,  el predominio o la influencia del mercado capitalista competitivo, compromete seriamente el futuro de estas organizaciones y abre un amplio horizonte al sistema de las universidades privadas. Estas están pensando que los jóvenes entre 18 y 25 años, que todavía no ingresan a la enseñanza superior, son alrededor de 1 millón es decir, el potencial mercado educativo, podría crecer ( teóricamente ) casi un 50% más que el actual.

La democracia interna es decisiva en  la producción de conocimientos y  en la formación ética y ciudadana de los profesionales porque  este elemento es la atmósfera necesaria  que permite el clima de identidad comunitaria que le da sentido correcto y necesario  a la investigación y al proceso de enseñanza aprendizaje. De lo último que puede darse cuenta el pez (Mc Luhan)  es del agua que lo envuelve. También pasa con el conocimiento, si no hay climas de debate y de participación, el aprendizaje se transforma en un catecismo carente de sentido.

En la universidad privada se hacen bien los procesos administrativos y de gestión en general, pero la relación entre directivos, los dueños y los alumnos-clientes, mediados por los profesionales docentes, hace  que la enseñanza aprendizaje esté contaminada por una relación focalizada en resultados de alumnos que se promocionan  para obtener un diploma a cambio. Aquí el  proceso de discutir el saber queda relegado a un tercer plano o desaparece, lo que interesa es  la “materia pasada”.

Para un profesor hora, que es el caso de la inmensa mayoría  de los docentes de las universidades privadas, vivir en  ella es más inestable que en una universidad estatal o privada tradicional. En cualquier momento, sin mediar rendimientos, puede caer la ira o el capricho de un directivo y es despedido, cosa más difícil que ocurra en la universidad estatal que está sujeta a procedimientos que cuidan de la estabilidad laboral. El factor de la seguridad del empleo del docente es también central en el rendimiento de los procesos de aprendizaje y en la convivencia académica.

El aspecto vertical de la organización de la universidad privada hace que el profesor se sienta aislado, sin efectiva conexión con el desarrollo de su institución,  aunque con tareas precisas de hacer clases. Y también el estudiante se siente a merced del poder de las autoridades y de los dueños, temiendo dar su opinión o de participar en instancias estamentales. Estas, claramente, no son condiciones propicias para el aprendizaje y el crecimiento cívico y profesional de los docentes y de los jóvenes.

CONCLUSIONES
En suma, las universidades privadas no tradicionales,  pueden llegar a ser buenos colegios que otorgan diplomas, pero  es dudosa su función como Universidad en el sentido de manejarse en las controversias del conocimiento efectivo. En estas organizaciones  los alumnos dan cuenta de las materias pasadas, pero su función de intervenir en su propio proceso de crecimiento, con cierto nivel de autonomía, está seriamente disminuida. Acumular materia no es necesariamente saber.  Por ello en estas “universidades”  no se consideran importantes las decisiones colegidas, se estima un obstáculo la existencia de organizaciones gremiales y no se incentiva la participación democrática en la toma decisiones.

El aspecto cívico o ciudadano está claramente mutilado o prohibido en las universidades privadas y esto tiene serias consecuencias en el perfil del egresado. ¿Qué clase de líderes se está formando en condiciones  donde en la práctica diaria  se niega el valor del debate y del trabajo comunitario? Por ello el lema de las universidades estatales : “Universidades de verdad” , corresponde a una definición necesaria y pertinente.

Este análisis debiera llevarnos a los académicos , estudiantes y administrativos de las universidades estatales y privadas tradicionales  a valorizar mejor el rol de las estructuras internas y  de lo esencial que es el modo participativo de hacer el proceso de enseñanza-aprendizaje, como el alto costo de mantener un cuerpo académico regular efectivamente dedicado a la Universidad y particularmente a la investigación científica.

Si desaparecieran las universidades estatales, las privadas, tal como se organizan en la actualidad, no podrían generar los profesionales y los científicos de alto vuelo que el país necesita,  y el capital cognitivo,  se empobrecería a niveles tales que el propio proceso de crecimiento y desarrollo  social del país quedará muy disminuido. Pensemos que las propias universidades privadas han podido funcionar con los profesores formados en las universidades tradicionales, las que son indispensables porque las sociedades necesitan de robustas instituciones públicas y de diversidad para poder instalar los conocimientos y desarrollar las competencias necesarias.

A la luz de las grandes movilizaciones estudiantiles del año 2011 en Chile,  las autoridades, y especialmente los políticos, deben llegar a la conclusión que para mejorar la educación superior la solución  no es el mercado, es el robustecimiento de la educación estatal y de las privadas tradicionales.  Es de esperar que los responsables de las políticas educativas,  tengan un momento de lucidez y se decidan a darle  las herramientas necesarias  a las universidades estatales para desarrollarse, fortalecerse, hacerse mejores y más accesibles a  los buenos puntajes  especialmente para acoger a los jóvenes con deficientes  condiciones económicas  y de buenos rendimientos.

Más que nunca una visión de Estado de quienes tienen la función de tomar decisiones, es absolutamente necesaria para mejorar las opciones de desarrollo de Chile. El mercado no puede solucionar, solo lo ha empeorado,  un problema y un desafío tan grande como el de asegurar una sólida producción de conocimientos y  una gran diversidad  de científicos, profesionales y académicos. Para que existan sólidas políticas públicas debe haber profesionales con espíritu de servicio público, con independencia intelectual, con sentido crítico y con responsabilidad social que las universidades estatales tienen que garantizar.

Las universidades estatales necesitan  dramáticamente,  para cumplir con esta tarea descrita,  en Santiago como en regiones,  un apoyo decidido de su propietario (Estado)  en recursos directos para cumplir su misión de servicio público y desarrollar las ventajas comparativas que se encuentran en su diversidad y democracia interna y en su vocación científica y crítica. Esto permitirá que sus aspectos intangibles, relacionados con la producción de conocimientos y sentido público, las hagan eficientes, con menos conflictos y  cultiven adecuadamente su complejidad.

Las universidades privadas no tradicionales, necesitan, para tener un respaldo necesario de confianza ciudadana,  de un  control  severo y efectivo del Estado tanto en su aspecto académico como en su aspecto empresarial destinado a  garantizar un servicio adecuado a los jóvenes chilenos y donde quede claro el aporte en servicios y el destino de las ganancias y el pago de impuestos.

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