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jueves, 26 de septiembre de 2013

Gonzalo Rojas, columnista de El Mercurio: “Un grupo de profesores de la UMCE es perseguido y hostigado” por razones políticas

En su habitual columna de El Mercurio, este miércoles el historiador Gonzalo Rojas aseguró que un grupo de profesores de Castellano de la Universidad Metropolitana de Ciencias de la Educación no ha podido desarrollar sus actividades con normalidad por razones políticas.


The Clinic
“Durante meses no han podido entrar a sus oficinas; tampoco han podido enseñar, a pesar de sus altas cualificaciones científicas y pedagógicas, y —como si todo lo anterior fuera poco— han sido perseguidos y hostigados mediante murales y panfletos, a través de acusaciones formales y veladas”, asevera en la publicación.

El licenciado en Derecho contextualiza su denuncia planteando que esta “es cuestión de cada ambiente en que los igualitaristas —los socialistas— logran la hegemonía, capturan de hecho una institución y la someten a sus procedimientos niveladores. Se acaban ahí la democracia y la participación, tan cacareadas mientras eran opositores”.

En la misma línea, asegura que “con la típica soberbia del iluminado, despliegan el aparato persecutorio. A veces desde el poder formal, otras desde el poder fáctico. Pero siempre, al fin de cuentas, desde el poder revestido con las consignas de la igualdad, aunque pletórico de injusticia”.

Sobre la situación de los académicos, Rojas se pregunta: ¿Cuánto pueden aguantar unas profesoras y profesores universitarios que han consagrado sus vidas a la literatura, a la filología o a la gramática? ¿Pueden soportar meses y años de griteríos y de amenazas, de descalificaciones y de insultos? ¿No es frustrante que sus agresores sean unos supuestos futuros educadores?


“El temple de cada uno de aquellos profesores terminará respondiendo a esas interrogantes, pero ese conflicto no es una cuestión privada, como si solo implicara a unos estudiantes depredadores, amparados en autoridades complacientes, versus una camada de heroicos educadores que se estarían jugando solamente un prestigio personal y unas carreras universitarias”, se responde.

Finalmente, el columnista expone que “en la persecución de los profesores del Departamento de Castellano de la UMCE estamos implicados todos; los que ya hemos sufrido la agresión de ciertas federaciones de estudiantes y los que, amparados en distancias físicas —cotas, las llamó un divulgador—, creen estar a salvo de peligros extremos”.

“El caso UMCE no es el primero ni será el último. Vienen tiempos difíciles para los universitarios genuinos, tiempos en que solo los coherentes y perseverantes lograrán ser dignos”, concluye.

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