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lunes, 30 de septiembre de 2013

HAN PASADO 40 AÑOS: Chilenos exiliados en Holanda agradecer al pueblo Holandés.

Intervención de Augusto Samaniego Mesías, decano de la Facultad de Humanidades de la Universidad de Santiago de Chile en panel “Han pasado 40 años”: chilenos exiliados en Holanda agradecen al pueblo holandés.

Acctividad organizada por el Colectivo de chilenos que vivieron en Holanda – La Universidad de Santiago: Vice-rectoría de Vinculación con el Medio, FAHU, IDEA; Embajada del Reino de Holanda.

Excelentísimas Sra. Embajadora del Reino de Holanda y Sra. Embajadora de la República de Nicaragua; Vice-rector de Vinculación con el Medio; colegas, estudiantes y amigos;

Queridas/os amigas/os que representan hoy al Pueblo de Holanda en este lugar significativo de Santiago, este lugar quiero contarles que históricamente se conoció como “Chuchunco” (para significar: ¡muy alejado¡) y que , luego, paso a paso, fue albergando espacios fundamentales de la vida social de Santiago: la Estación Central de ferrocarril, la “Quinta Normal de exposiciones”, área más que centenaria y cuna de encuentros amorosos, de sociabilidad de los pobres, de árboles para el juego de nuestros niños, de flores y museos, en fin…También, desde no hace mucho del “Museo de la Memoria” que es pieza principal para cultivar nuestra capacidad de defender los Derechos Humanos y el derecho a la justicia cívica y social para definir democráticamente el futuro de nuestra Nación, terminando con toda forma de explotación y con toda ignominia.


Este es el lugar de la Universidad de Santiago de Chile (USACH), campus universitario de 33 hectáreas. Universidad de Santiago de Chile –heredera de la Escuela de Artes y Oficios (EAO) y de la Universidad Técnica del Estado-;, universidad de todos/as las y los chilenas y chilenos; universidad del Estado en permanente acción por el principio de la educación pública y en lucha por su recuperación, puesto que ese patrimonio de Chile fue destruido en 17 años de dictadura y la insoportable prolongación del modelo neo-liberal impuesto y aceptado por protagonistas de la llamada transición a la democracia.

Pienso, en esta ocasión, que mi reconocimiento a la solidaridad de Holanda lo puedo expresar en unos pocos recuerdos, instantes de nuestra memoria entregados al presente y futuro de los más jóvenes, de los que empiezan sus vidas y los que vendrán en el camino. Porque las tareas de la memoria y de la justicia para el buen vivir de todos, con justicia y equidad, han de recorrer un camino largo. Hacer ese camino al andar ha sido la sal de nuestras vidas, las vidas de tantos de mi generación, así como de las vidas de los más viejos y los más jóvenes que convivimos hoy, y lo será de los que continúen…

Como miles de profesores, estudiantes y funcionarios de la UTE, permanecí el 11 de septiembre de 1973 en este campus. Vi caer las bombas sobre La Moneda,…vi el hongo negro que inauguró el fascismo chileno volcando su odio contra su propio pueblo. Odio con que respondieron a la defensa de los intereses del capital transnacional y de los monopolios locales; obedeciendo -a la vez- el mandato de Nixon, de los políticos genufelexos y de los generales traidores. Cuando en la mañana del día 12 de septiembre el ejército asaltó esta Universidad fui a dar al Estadio Chile -estuve esas horas y primeros días con el querible entre todos los justos y buenos: Víctor Jara. Permanecí en el Estadio Nacional y me llevaron -como “prisionero de guerra”, falsa guerra en la cual solo los golpistas mataban y torturaban- al Campo de Concentración de Chacabuco. Bastante después llegué a Holanda y al calor que me ofreció el fraterno, multifacético y potente movimiento solidario de los holandeses.

Desde antes, siendo bastante joven, conocí a un ciudadano holandés que vino en corto viaje a Chile, su nombre: LEO KLATZER y su esposa GINI. Cuando lo escuchaba, no podía creer el sencillo relato de quién era él, cosas que había vivido y contaba con impresionante sencillez; circunstancias vividas por millones de europeos de su generación que las supieron asumir con convicción, con gran valor, amor por la vida y por el devenir de la humanidad. Siendo adolescente, Leo había luchado en las Brigadas Internacionales –integrada por no españoles de casi todos los continentes y naciones- quienes defendieron la República Española…Esa guerra civil provocada por generales fascistas en la cual Hitler y Mussolini lanzaron contra el régimen democrático y el pueblo español decenas de miles de soldados, armas, aviones y bombas (recordemos GUERNICA, la obra de Picasso). También, ante esa España atacada por el nazi- fascismo , recordemos la voz de Neruda: “Venid a ver la sangre por las calles…”(en su libro España en el Corazón). Los políticos de la Europa “liberal” y capitalista, las llamadas ‘democracia occidentales’ abandonaran a la España republicana, con el propósito según ellos de no enojar a Hitler y el nazi- fascismo; con ese fin negaron todo a la República e, hipócritamente, proclamaron la “No intervención”. No querían ver que para Hitler el apoyo de los nazis y fascistas a Franco era el gran ensayo de la segunda guerra mundial que se aprestaban a desencadenar…Mi recordado amigo holandés, Leo, apresado luego en Francia, fue internado en el campo de prisioneros políticos nazi de Buchenwald. Y sobrevivió. Y continuó -ya bastante mayor- enfrentando a los fascistas mediante la solidaridad con Chile…

En el Campo de Concetración de Chacabuco, en el gran desierto salitrero, encontré a otro holandés; su apellido era DE VRIES ; se había titulado de ingeniero en la prestigiosa Universidad Técnica de la hermosísima ciudad de DELFT justo antes de la invasión nazi a Holanda. Como joven revolucionario que era, sirvió como teniente en el ejército y la resistencia de los holandeses; hecho prisionero, fue llevado por los hitlerianos a campos de concentración; allí un general holandés traidor aceptó que sus carceleros nazis le encomendaran formar un batallón de prisioneros holandeses para enfrentar a los soviéticos en la primera línea del frente oriental. Mi compañero de prisión en Chacabuco se las arregló para pasarse en plena batalla a las filas del ejército soviético. Ellos, los militares rusos, de acuerdo a la lógica de guerra, lo mantuvieron “en observación” también en un campo de concentración, luego hizo toda la guerra con el Ejército Rojo hasta terminar en Bulgaria en 1945. Allí optó por pasar a territorio ocupado por los británicos a fin de llegar a su país de los tulipanes; los ingleses lo internaron otra vez más en campo de concentración. Después, la Cruz Roja le propuso trasladarlo al más recóndito rincón del globo: llegó a Chile, se hizo chileno. De Vries desde fines de los años 40 vivía en Chile, militó en el partido comunista de Chile y fue gran profesional en el Ministerio de Obras Públicas durante el gobierno de Salvador Allende. Así, enfrentó a sus torturadores chilenos -lo menos que me contó es que lo mantuvieron largas horas colgado de sus pulgares- y él les decía: ‘conozco a los fascistas.., ustedes, los de Pinochet, son una vil repetición’. En verdad, yo recuerdo a DE VRIES, a ese holandés de barba blanca, en Chacabuco, con sentida admiración; representó para mí una ‘lección holandesa” de cómo teníamos que intentar hacer frente al fascismo chileno.

Permítanme esbozar con tinta de memoria un par de imágenes de mi exilio en Holanda, en mi caso en Amsterdam y en la Gemeinte Universiteit van Amsterdam.


  • Recuerdo lo impresionado y nervioso que estuve cuando la U. de Amsterdam me recibió y yo tenía que dar en un auditorio muy grande una conferencia sobre el movimiento obrero y sindical chileno. Hubo tantos asistentes, estudiantes, profesores…La charla se hacía demasiado larga -por mi culpa y, además, porque debían traducir-; y el público permanecía y yo notaba que realmente deseaban escuchar de esa historia de Chile…Yo pensaba que era mucha su paciencia…En años posteriores estuve, por cierto, en las masivas manifestaciones de los 11 de septiembre, cuando ministros del gobierno de Holanda, parlamentarios, los más altos dirigentes sindicales, miles de holandeses marchaban desde la Central Station, pasando por la hermosa plaza del Dam, el palacio Real, hasta la explanada donde está la antigua sinagoga sefardita: eso era auténtica solidaridad con Chile de la totalmente mayoritaria conciencia antifascista y democrática de tantas generaciones de holandeses.
  • Nunca olvidaré la voz de mi hijo de seis años y mi hija de 9 cuando volvieron de la escuela del barrio, en los primeros días de su estadía en Amsterdam. Ambos habían conocido ya la escuela en Francia (y la tradición de disciplina, entonces todavía exagerada de aquella tradición educativa francesa). Cuando mis hijos entraron a la casa les pregunte: ‘¿qué tal la escuela holandesa…?’ Y respondieron: - ‘Papá…, no entendemos nada, y primero creíamos que estaban enojados porque hablan muy raro…Pero, después vimos que los niños van al pizarrón en patines, que no nos reta la jeffi (la profesora) porque conversamos…Somos libres y es super entretenido!!’. Razón suficiente para que un papá pensara: ¡viva Holanda!...los niños lo pasan bien…


Amigas(os), nuestra USACH ha cumplido 164 años desde la fundación de la EAO que, a mediados del siglo XlX marcó un hito entre las primeras posibilidades creadas para que los hijos de los pobres de Chile lograran una educación que los formara en “oficios” técnicos, respondía a una necesidad del desarrollo capitalista, un paso en la industrialización. Desde los años 50 del siglo XX la creación de la UTE marcó otro momento relevante que impulsó la Educación Superior, un paso que abrió la posibilidad de acceso a la universidad de sectores sociales hasta allí totalmente excluidos. Desde el inicio de los 60, la Federación de Estudiantes de la UTE remeció el país proclamando el derecho: “Universidad para todos…” (todos los que demostraran su talento, con equidad de oportunidades). En las ocho universidades se desplegó un enorme movimiento por la Reforma Universitaria, a la par con los movimientos sociales que demandaban grandes cambios democratizadores. El odio brutal de la dictadura a la UTE es un hecho bien conocido (los militares el 11 de septiembre dispararon, por simple rabia, artillería sobre este edificio casi entero de vidrio; no hubo en ese instante muertos porque los funcionarios, estudiantes, el Rector se refugiaron en esta sala, único sector de cemento). Los estudiantes chilenos de los 2000 han contribuido con mucho a cambiar la voluntad de la mayoría de la sociedad que exige el derecho para todos: educación como bien público, gratuita y de calidad; el fin a la mercantilización de la educación desde la pre-escolar a la superior. La UTE realizó aportes muy grandes a la democracia social e integral durante el gobierno de Salvador Allende. Por eso el odio de la dictadura, el crimen de Víctor Jara (que trabajaba en la USACH), el crimen de más de 80 estudiantes durante el régimen de Pinochet…
Recordaré palabras del Rector Enrique Kirberg Baldanski, formado en la EAO, ingeniero de estas aulas, a quien el tirano mantuvo prisionero en la isla Dawson, más al sur del Estrecho de Magallanes. Recordaba el Rector que la UTE creció de 9 mil a más de 30 mil estudiantes en sedes desde Arica a Punta Arenas ; ”los hijos de obreros seleccionados por la UTE en 1971, …alcanza a un 20,3% y a un 18% los hijos de empleados no calificados”. Agregaba: “…hemos realizado cientos de cursos para trabajadores, además de cursos de nivelación para que alcancen los requisitos de ingreso a la Universidad, hemos creado carreras tecnológicas de dos años que forman técnicos…llevando la Universidad a los sitios mismos de trabajo: al borde de las minas, como en Chiquicamata, Rancagua y Lota; a orillas de los puertos, como en san Antonio, Puerto Montt y Valdivia con sus astilleros; …a los pozos petrolíferos como en Punta Arenas y Tierra del Fuego: a las industrias…como Chilectra, Sumar LAN, Ferrocarriles, cemento Melón y Cemento Polpaico, Complejo Textil de Tomé y otros; al campo, en San Fernando, Linares, Angol…ingresan a la Universidad con plenos derechos en cursos vespertinos, sin abandonar sus actividades en la producción,…participando en su sindicato y en todas sus luchas”.
Actualmente -y con gran fuerza desde 2011- los movimientos estudiantiles plantean impulsar a Segunda Reforma Universitaria, para que la Educación superior sea herramienta de la ampliación de la democracia. Desde la universidad queremos nutrirnos del pensamiento crítico universal; del despertar de las sociedades en todas las latitudes; queremos elevar el conocimiento mutuo entre los pueblos, reiterando : ¡otro mundo es posible!

Gracias a todos los que aquí están para nutrir la memoria histórica ciudadana y, en virtud de lo por nosotros vivido, decir: ¡gracias a Holanda!

USACH, Salón de Honor, 30 de agosto de 2013.

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