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viernes, 13 de diciembre de 2013

Carlos Peña compara la “revolucionaria” propuesta universitaria de Bachelet con el sistema “lento y moroso” que defiende Matthei

A juicio del rector de la UDP, lo que propone la abanderada de la Nueva Mayoría “permitiría de veras, en el lapso de apenas una generación, hacer más plurales las elites profesionales en Chile. ¿O no nos quejamos acaso de que las elites están compuestas básicamente por herederos que se reproducen unos a otros permanentemente mediante el sistema escolar y mediante el sistema de educación superior? Pues bien, eso es así”, enfatizó.


La Tercera
Los contrastes entre las propuestas de la abanderada de la Nueva Mayoría, Michelle Bachelet y las de la candidata de la Alianza, Evelyn Matthei, en materia de educación superior, fueron abordados este jueves por el rector de la Universidad Diego Portales, Carlos Peña, durante el  seminario “Educación Superior 2014-2108: La mirada de los rectores”, organizado por la PUC.

En la oportunidad, Peña destacó dos puntos que diferencian los planteamientos de ambas presidenciables: el hecho de que, a diferencia de la postulante del oficialismo,  la ex mandataria no cree que los planteles privados deben recibir el mismo trato que los estatales.


“A mí me parece que esta es una discrepancia absolutamente fundamental en la que debiéramos detenernos. Frente a esta discrepancia, para tomar partido y no hacer de ésta una mera discusión neutra, a mí me parece que lleva toda la razón Michelle Bachelet y no Evelyn Matthei. En sí yo creo que sobran las razones para tratar mejor a las universidades estatales que a las universidades privadas, sea que se trate de las universidades privadas creadas antes de 1981, sea que se trata de las universidades privadas creadas luego de 1981”, sostuvo, comparando en este punto la situación de la Universidad Católica con la Universidad de Chile.

“ No digo que haya que maltratar a las universidades privadas, desde luego no a la Católica, lo que digo es que hay que tratar mejor a la Universidad de Chile. La pregunta es por qué;  la respuesta es tan obvia que en realidad llega a dar pudor decirla: bueno, porque las universidades privadas representan proyectos culturales legítimos pero particulares. El caso de esta universidad, donde yo estudié, sea dicho de paso, es católica, es una universidad confesional y pontificia, que lo sea hace toda la diferencia del mundo con una universidad nacional y estatal como la Universidad de Chile, simplemente porque la Universidad de Chile, para ponerla a ella como paradigma, tiene el deber legal de homenajear ciertos valores como la neutralidad y el pluralismo; las universidades privadas pueden hacerlo pero no tienen ninguna obligación de ejercer esos mismos valores. Y esto, creo desde el punto de vista público hace toda la diferencia del mundo”.

Y sobre este punto, precisó que “la Universidad de Chile atiende a los mejores estudiantes que egresan del sector municipalizado o particular  subvencionado de manera predominante; la Pontificia Universidad Católica atiende de manera también predominante a los mejores estudiantes del seis por ciento del sistema escolar particular pagado. Si alguien me dice que realidades tan disímiles no merecen un trato diferenciado, yo por supuesto lo invitaría a discutir pero dudaría que tenga buenas razones. Esta es la primera cuestión:  ¿deben ser tratadas igual las universidades estatales que las privadas? Michelle Bachelet asevera que no, que hay que tratar mejor a las universidades estatales, Evelyn Matthei asevera que sí, que hay que tratarlas iguales. Yo creo que en eso tiene por lejos la razón Michelle Bachelet”.

EQUIDAD EN LA EDUCACIÓN
El rector de la UDP se explayó luego respecto a la equidad en la educación, precisando que “todos sabemos lo que ocurre en el sistema de Educación Superior en Chile, donde los cupos más valiosos del sistema se distribuyen al compás del origen socioeconómico de los estudiantes y todavía predominantemente en base al rendimiento en escalas ordinales que relacionan rendimiento con origen socioeconómico, de suerte tal que las pruebas y escalas ordinales, en vez de expresar diferencias de inteligencia, expresan diferencias de clase. Y todavía seguimos distribuyendo los cupos más valiosos del sistema de manera predominante, porque hoy día hemos corregido por el ránking, pero todavía de manera predominante en base a este tipo de escala, con lo cual lo que hacemos es instituir al sistema de educación superior en un sistema que reproduce la herencia, simplemente”.

En ese sentido resaltó que “la pregunta frente a este problema es qué hacer para corregir un problema que hiere la sensibilidad de cualquier sociedad democrática, porque cualquier sociedad democrática aspira a repartir las oportunidades y las posiciones sociales con prescindencia de la cuna, de suerte que si el sistema de educación superior lo que hace es reproducir casi con esmero la cuna, está contraviniendo este ideal democrático”.

“Entonces me parece a mí que lo que debiéramos preguntarnos es qué hacemos para corregir esta situación y acá de nuevo divergen las propuestas de Bachelet y de Matthei”, dijo, agregando que esta última “en realidad sugiere mantener en lo fundamental las políticas que en este respecto se han aplicado hasta hoy en Chile y que han demostrado ser lentas y excesivamente morosas, en mi opinión, y Michelle Bachelet en cambio sugiere un sistema de cuotas, un sistema de acción afirmativa o de discriminación positiva en favor del 40 por ciento más vulnerable. Y lo hace de una manera especialmente inteligente y que podría tener un gigantesco efecto en las elites profesionales e intelectuales del país: exigirá a todas las universidades que adscriban al sistema que el 20 por ciento de las vacantes de cada una de sus carreras tenga un sistema de discriminación positiva a favor del 40% más pobre”.

Finalmente, sostuvo que “a mí me parece que esta es una medida absolutamente revolucionaria, podemos discutir sus detalles, pero permitiría de veras, en el lapso de apenas una generación, hacer más plurales las elites profesionales en Chile. ¿O no nos quejamos acaso de que las elites están compuestas básicamente por herederos que se reproducen unos a otros permanentemente mediante el sistema escolar y mediante el sistema de educación superior? Pues bien, eso es así. Si queremos corregirlo, y la experiencia comparada sobra, tenemos que instaurar un sistema de discriminación positiva y a mí me parece que el sistema que sugiere Bachelet es netamente superior al sistema lento y moroso en el que, en cambio, inexplicablemente confía todavía Evelyn Matthei”.

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